La idea de no tener que volver a adelantar o atrasar el reloj dos veces al año está un paso más cerca de convertirse en realidad. En una decisión histórica, la Cámara de Representantes de los Estados Unidos aprobó con una sólida mayoría el proyecto de ley conocido como la Ley de Protección del Sol (Sunshine Protection Act) —bajo el lema de campaña “Ditch the Switch” (Deshazte del cambio)—, el cual busca establecer el horario de verano de forma permanente en casi todo el país.
Con una votación de 308 votos a favor y 117 en contra, los legisladores han reavivado un debate que lleva años sobre la mesa. Sin embargo, aunque el avance es significativo, todavía quedan aduanas clave por cruzar para que podamos despedirnos definitivamente del cambio de hora.
¿De qué trata la propuesta y quiénes la apoyan?
La iniciativa pretende derogar la ley federal de 1966 para eliminar el tradicional ajuste de “retroceder” en otoño y “adelantar” en primavera. De aprobarse, el país se mantendría durante todo el año con una hora extra de luz por las tardes.
Los principales promotores de la medida (liderados fuertemente por legisladores de estados turísticos como Florida) argumentan múltiples beneficios:
- Impulso económico y al turismo: Más luz al final del día invita a la gente a salir, consumir en comercios locales y disfrutar de actividades al aire libre.
- Bienestar familiar: Facilita que los niños jueguen afuera después de la escuela y reduce la fatiga extrema que provoca alterar el reloj biológico cada semestre.
- Seguridad vial: Se estima que tener tardes más iluminadas reduce los accidentes de tráfico en las horas pico de la tarde.
Las críticas: El peligro de las mañanas oscuras
No todo el mundo está convencido de que el horario de verano permanente sea la mejor opción. Quienes se oponen al proyecto advierten sobre los riesgos de las mañanas de invierno:
- Inicios de jornada en penumbras: En los meses de frío, el amanecer se retrasaría notablemente (en algunas zonas de EE. UU. no saldría el sol hasta casi las 9:00 a.m.).
- Peligro para estudiantes y trabajadores: Millones de niños tendrían que caminar a las paradas de autobuses escolares o esperar el transporte completamente a oscuras.
- La alternativa: Algunos sectores y expertos en salud sugieren que, de elegir un horario fijo, el ideal debería ser el horario estándar permanente (el de invierno), ya que se alinea mejor con el ritmo circadiano natural del cuerpo humano.
¿Qué falta para que sea una ley nacional?
Para que los relojes dejen de moverse, la propuesta tiene que completar el circuito legislativo:
- Aprobación del Senado: La propuesta ahora se traslada a la Cámara Alta. Aunque el Senado aprobó una medida similar por unanimidad en 2022, el panorama actual bajo nuevos liderazgos mantiene el debate abierto y su futuro inmediato aún es incierto.
- La firma presidencial: El presidente Donald Trump ya ha expresado públicamente su respaldo a la medida, calificando el cambio de hora bianual como algo “obsoleto” y confirmando que está listo para firmar la ley si llega a su escritorio.
- Cláusula de exclusión voluntaria: El proyecto contempla que estados como Hawái y la mayor parte de Arizona (que actualmente no cambian de hora y usan el horario estándar) puedan optar por mantenerse fuera de la medida y conservar su sistema actual si sus legislaturas locales así lo deciden antes de que entre en vigor.
Mientras el Congreso define el destino de esta ley, el sistema actual se mantiene sin cambios: el próximo cambio de hora programado en los Estados Unidos ocurrirá el 1 de noviembre, cuando los relojes deban atrasarse una hora.
Origen de la información: Associated Press (AP) y reportes del Congreso de EE. UU.