Los fabricantes de los medicamentos de la familia GLP-1 enfrentan demandas judiciales debido a alegatos sobre pérdida repentina de la visión.
Según un informe de ABC News, existen docenas de demandas por lesiones personales contra los fabricantes de medicamentos como Ozempic, Wegovy y Mounjaro. Los demandantes afirman que no se les advirtió sobre el riesgo de padecer neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica (NOIANA).
Por su parte, el medio USA Today señala que el volumen de acciones legales es sustancialmente mayor, registrando casi 1,000 demandas presentadas únicamente en el estado de Nueva Jersey durante el último año.
¿En qué consiste esta condición?
De acuerdo con la Clínica Cleveland, este padecimiento ocurre básicamente cuando se interrumpe o disminuye el flujo sanguíneo hacia el ojo. Al carecer de irrigación, las áreas afectadas dejan de funcionar y el tejido comienza a morir.
La institución médica explica que es una condición indolora y de aparición repentina. Se manifiesta como una visión borrosa o un deterioro acelerado de la vista, principalmente en la mitad inferior del campo visual. También puede reducir la capacidad para percibir los colores. Con frecuencia, los pacientes la notan al despertar tras un período de sueño prolongado o una siesta. Por lo general, afecta a un solo ojo a la vez, aunque aproximadamente un 15% de los pacientes termina desarrollándola en el segundo ojo.
La Academia Americana de Oftalmología (AAO) aclara que no existe un tratamiento para revertir esta afección.
¿Existe un vínculo confirmado?
El interés de los investigadores por analizar la relación entre estos medicamentos y la afección surgió después de que un centro médico en Boston emitiera una alerta de seguridad en 2024. No obstante, según ABC News, aún no existen estudios científicos que demuestren de manera concluyente que estos fármacos causen NOIANA.
Esta condición provoca cambios drásticos en la vista que pueden derivar en ceguera total. Se considera una afección poco común y suele presentarse con mayor frecuencia en personas mayores de 50 años, según precisa USA Today.
Las demandas argumentan que los pacientes debieron ser informados sobre este posible efecto secundario. Aunque en Estados Unidos estas medicinas no incluyen una advertencia explícita en su empaque, en otros países sí cuentan con etiquetas de precaución.
La postura de las farmacéuticas
Novo Nordisk declaró que se toma “muy en serio todos los reportes sobre eventos adversos”, pero enfatizó que las demandas “carecen de fundamento” y que se defenderá firmemente en los tribunales.
Por su parte, la compañía Eli Lilly emitió un comunicado asegurando que la seguridad de los pacientes es su “máxima prioridad”:
“Monitoreamos, evaluamos y reportamos activamente la información de seguridad de todos nuestros medicamentos a la FDA. Como parte de nuestros procesos rutinarios de revisión, mantenemos conversaciones continuas con los organismos reguladores sobre posibles temas de seguridad, y continuaremos revisando los datos, incluidos aquellos relacionados con problemas oftálmicos”, informaron a ABC News.
Según reportó The Wall Street Journal, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) se encuentra investigando el posible vínculo para determinar si es necesario tomar medidas regulatorias, aunque no ha establecido un plazo definitivo para dar a conocer sus conclusiones.
FUENTE WFTV




