Jennifer Lopez, rompe el internet posteando un selfie 😮

Jennifer Lopez acaba de desatar una tormenta en las redes sociales, y todo lo que hizo fue publicar unas *selfies* desde el gimnasio.

La artista de 56 años compartió en Instagram fotografías de sus abdominales tonificados y de su físico listo para el entrenamiento, provocando un debate que revela profundas tensiones culturales en torno al envejecimiento, los privilegios de las celebridades y lo que las mujeres “deberían” estar haciendo a una edad determinada.

Pero, bajo la superficie de las críticas, subyace algo aún más revelador: la complicada relación que tiene la sociedad con aquellas mujeres que se niegan a envejecer en silencio.

Las fotos que desataron miles de comentarios

Lopez publicó varias *selfies* en Instagram luciendo *tops* cortos de entrenamiento y mallas, exhibiendo unos abdominales que serían la envidia de personas con la mitad de su edad. Las imágenes constituían un contenido de *fitness* bastante directo; nada particularmente provocativo según los estándares actuales de las redes sociales.

Sin embargo, las reacciones se dividieron por la mitad casi de inmediato.

Sus seguidores inundaron las secciones de comentarios con elogios a su disciplina y a su compromiso con la salud. Los críticos, por su parte, acusaron a la polifacética estrella de establecer expectativas poco realistas para las mujeres promedio que transitan por la mitad de la cincuentena.

La espada de doble filo del *fitness* en las celebridades

Aquí es donde las cosas se complican: Lopez tiene, sin duda alguna, acceso a recursos de los que la mayoría de la gente carece.

Entrenadores personales que diseñan cada rutina de ejercicios a medida. Chefs que preparan comidas nutricionalmente optimizadas. Agendas lo suficientemente flexibles como para dar cabida a sesiones de entrenamiento de dos horas. Protocolos de recuperación que incluyen masajistas, fisioterapeutas y tratamientos de vanguardia.

Esa no es la realidad para alguien que debe hacer malabares con un trabajo de oficina de 9 a 5, responsabilidades familiares y un presupuesto limitado.

Los críticos señalan, con toda razón, este privilegio cuando las celebridades publican contenido sobre *fitness*. Compararse con alguien que cuenta con un equipo de apoyo profesional puede dañar la autoimagen y generar sentimientos de insuficiencia.

Pero, ¿acaso reconocer ese privilegio significa que Lopez no debería compartir en absoluto su trayectoria en el mundo del *fitness*?