El método propone destinar el 70% del ingreso mensual a gastos básicos, el 20% a ahorro o inversión y el 10% a gastos personales o entretenimiento.
Según el método, el 70% del ingreso debe cubrir gastos esenciales como renta, comida, gasolina y servicios.
El siguiente 20% se reserva para construir patrimonio a largo plazo, ya sea a través de inversiones o ahorro.
Finalmente, el 10% restante se destina a gastos personales que permitan disfrutar el dinero sin culpa.
El objetivo de este sistema es que una parte significativa del salario comience a trabajar para el futuro financiero de la persona mediante inversiones como cuentas de retiro 401(k) o cuentas Roth IRA.