Lo que parecía una de las uniones más sólidas de Hollywood ha llegado a su conclusión legal de manera sorpresiva y veloz. Según documentos obtenidos recientemente, un juez en Tennessee firmó este martes el divorcio oficial de Nicole Kidman y Keith Urban, devolviéndoles formalmente su soltería ante la ley.
Un proceso “exprés”
A pesar de la magnitud de sus figuras, el proceso destacó por su eficiencia. La clave estuvo en el trabajo previo:
- La demanda: Nicole presentó los papeles en septiembre, citando “diferencias irreconciliables”.
- Acuerdo previo: La pareja ya había negociado todos los detalles antes de pisar el juzgado, lo que permitió que el trámite fuera prácticamente inmediato tras la firma del juez.
Los detalles del acuerdo: Dinero y Custodia
Gracias a lo que parece ser un sólido acuerdo prenupcial, el proceso no se convirtió en una batalla financiera:
- Finanzas: Ambos renunciaron a la manutención conyugal y cada uno conservará sus propios activos.
- Los hijos: La expareja, que comparte dos hijos de 17 y 14 años, acordó un plan de copaternidad. Lo más llamativo es la distribución del tiempo: los menores pasarán 306 días con Nicole y 59 con Keith. No obstante, todas las decisiones importantes sobre educación y salud se tomarán de manera conjunta.
El fin de una era
Nicole y Keith se casaron en 2006, convirtiéndose en una de las parejas favoritas de la alfombra roja durante casi dos décadas. Aunque se separaron en junio pasado, fuentes cercanas indicaron que, mientras Nicole tenía intenciones de salvar el matrimonio, Keith ya estaba decidido a seguir caminos separados.
Fuente: TMZ